Esfera

La obra Esfera representa un recorrido simbólico y espiritual a través de los materiales que la componen: alfileres de oro, cobre y niquelados. Cada uno de estos elementos encarna un estado de transición, un movimiento ascendente desde lo terrenal hacia lo divino.

El níquel, frío y metálico, alude al comienzo, al estado más material y mundano, un punto de partida que enmarca la conexión con la tierra. El cobre, con su calidez y su historia de transformación, actúa como un puente, un elemento intermedio que refleja el proceso de trascendencia, de elevación hacia lo intangible. Finalmente, el oro, símbolo de pureza, eternidad y lo sagrado, corona esta progresión como la culminación espiritual, el acercamiento a lo trascendente.

En Esfera, los materiales no solo se ensamblan, sino que dialogan entre sí, creando una narrativa visual que invita al espectador a reflexionar sobre su propio camino hacia lo sagrado: un viaje desde lo mundano hasta lo eterno. La obra se convierte en un espejo del ser humano, sus anhelos y su búsqueda de conexión con algo superior.