La serie Cuadrados Suspendidos explora la fragmentación como un acto de reconstrucción y reimaginación. A diferencia de mis otras series, donde utilizo líneas o círculos como elementos estructurales, en esta obra el cuadrado se convierte en el protagonista. Su geometría sólida y definida me permite jugar con el orden y la dirección, desafiando la percepción tradicional de la imagen.
Cada cuadrado actúa como una pieza autónoma, un fragmento que contiene su propia narrativa, pero que al integrarse con los demás crea un nuevo universo visual. Este enfoque no solo enfatiza la multiplicidad dentro de la imagen, sino que también cuestiona la relación entre lo individual y lo colectivo, entre el caos y el orden.
En Cuadrados Suspendidos, la fragmentación no es una pérdida, sino una oportunidad para reconfigurar la realidad, invitar al espectador a encontrar patrones, conexiones y significados en la composición. La obra se convierte en un juego visual que equilibra el control y la libertad, un espacio donde el movimiento y la dirección guían hacia nuevas interpretaciones de lo cotidiano.